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Crónica Monterías en La Raposera y La Lagartera

La Raposera y La Lagartera fueron las dos grandes monterías que elegimos para disfrutar de nuestra afición cinegética este pasado fin de semana del 7 al 8 de noviembre.

El pasado viernes por la noche los nervios se hacían visibles antes la gran jornada de montería que nos esperaba a la mañana siguiente, más nerviosos incluso que nuestro buen amigo Jesús Ochoa, que nos visita desde Venezuela para conocer el arte cinegético de la montería española.

En la mañana del sábado antes de acudir a La Raposera, nos reunimos en el Hotel Los Barruecos de Malpartida de Cáceres para encontrarnos con nuestros amigos monteros y presentarles a nuestro nuevo amigo llegado de Venezuela, que rápidamente se integró en el gran ambiente que siempre se vive en las monterías a las que acudimos.

Pues si hay una verdad universal, algo que nos une a toda la humanidad, que no conoce razas, lenguas o fronteras, es la caza. Cualquier cazador del punto más remoto de nuestro planeta tierra, solo necesita un instante para simpatizar con otro cazador del opuesto más extremo, pues la caza es lo más universal que hay, la caza está dentro de nosotros y es un lazo que nos une al resto del mundo.

Tras disfrutar de nuestras migas, se procedió al sorteo repartiendo la fortuna entre los monteros presentes, queriendo esta que nos tocase el puesto número dos del Sopie de la Charca, conocedores de que nuestro amigo Melchor y su aficionado hijo Dani hace dos temporadas abatieron un bonito venado en esta postura, la alegría nos invadió y salimos con la ilusión puesta hacia La Raposera.

Solo habíamos echo colocar al puesto número uno cuando ya divisavamos las primeras partidas de reses en el puesto número tres ocupado por nuestro amigo Coy, partimos prestos a nuestro puesto, donde montamos el rifle dejándolo preparado para que Jesús pudiera comenzar a disfrutar de la auténtica montería española.

No hizo falta esperar mucho cuando las primeras partidas de reses aparecieron a nuestra izquierda parándose delante nuestra en línea con el siguiente puesto y respetando la línea de tiro los dejamos pasar a nuestras espaldas, un leve movimiento de cabeza y contemplábamos como un bonito venado entraba al puesto número uno que arrojándole dos disparos no consiguió abatir a tan bonito ejemplar, que nos paso a nuestras espaldas por una zona sucia en la que solo teníamos un par de metros para tirarlo, y como zorro viejo aguanto hasta encontrar la oportunidad perfecta para cruzar sin encontrar reacción rápida por nuestra parte.

Desde nuestra postura divisábamos la ida y venida de los pelotones que nos hacían las boca agua, hasta que uno de ellos decidió buscar suerte por nuestra postura, Jesús comenzó a encarar el rifle, y como costumbre que lleva en la sangre adquirida en Venezuela, donde los disparos son muy cortos con escopeta, aguanto a la pelotonera de ciervas dos bonitos machos escondidos entre ellas. Aguanto Jesús templando los nervios y descargo el primer disparo sobre el venado sin encontrar resultado, y ofreciendo su vida el venado se quedó impasible ante nosotros con toda su majestuosidad, en un momento de un silencio tenso que solo se rompió por mi voz que preguntando a Jesús porque no le soltaba el segundo disparo, impasible escuche un, se ha encasquillado, he intentado por todos los medios poner remedio, desgarrando la piel de las manos en la labor, impotentes ante semejante oportunidad que veíamos escapar, solo podíamos quedarnos mirando como ese enjambre de ciervas capitaneadas por dos venados se esfumaban ante nuestra mirada atónita.

Pero ni esto conseguía desanimar a nuestro amigo Jesús que seguía disfrutando de la mañana con innumerables pelotones que seguían divirtiéndonos, y de los que intentamos quedarnos con una gran cierva que seleccionamos para descastar, pero que un tiro trasero no consiguió que endulzáramos la amargura de nuestro peripecia anterior.

Con una gran sonrisa por el día pasado en La Raposera partimos al cortijo de la finca donde nos esperaba el catering del Restaurante La Montería de Aliseda, para ofrecernos el delicioso manjar que nos daría fuerzas para hacernos las fotos que invadirán nuestros álbumes y redes sociales, mostrando el gran resultado obtenido hoy con 30 Venados y 13 Jabalíes con grandes y bonitos ejemplares.

De este maravilloso día en La Raposera me quedo con la imagen más bonita del día, la de Jesús y su mujer siendo unos más en un gran grupo de amigos cazadores que comparten la mayor de las aficiones que hay en este país, la montería.


En nuestro segundo día de montería nos reuníamos al lado de casa, pues la finca La Lagartera se encuentra escasos kilómetros de Cáceres capital y el pueblo de Sierra de Fuentes, en un gran día cochinero que se nos presentaba por delante.

Nada más llegar al bar el Cortijo Real en la salida hacia Miajadas, los abrazos se continuaron un día más para felicitar por el día anterior en La Raposera y celebrar el día que nos esperaba, avisando a todos que hoy los veríamos desde las alturas a casi todos, pues teníamos ya definido nuestro punto estratégico, nunca mejor dicho, pues nos encaramamos hoy al punto geodésico para grabar el mayor número de lances posibles.

No hacíamos más que sentarnos en nuestra alta torre cuando la llegada de las rehalas hizo levantarse ya a los primeros jabalíes, y tras la suelta de esta los primero cochinos empezaron a pasarnos por debajo ofreciéndonos unas bonitas y curiosas imágenes, pues podíamos observar como estos intrépidos jabalíes se paraban a menudo para adivinar donde se encontraban rehaleros, perros y monteros, con el fin de escabullirse de todos ellos.

Y tan demostrado a quedado en el vídeo que son listos estos jabalíes, que contamos más de 5 jabalíes que nos pasaron por los pies dirección a los puestos que teníamos a nuestra espalda, y que no recibieron disparo alguno, como fantasmas entre las niebla conseguían pasar junto a los monteros sin que estos pudieran ni olerlos.

Aun así los disparos se sucedían por toda la montería en idas y venidas de perros por toda la mancha tras los jabalíes, que conocedores de su papel daban y daban vueltas para zafarse de los canidos y monteros.

Tanto es así que sorprendentemente con la cantidad de jabalíes que divisamos y la cantidad de disparos, a nuestra llegada a la junta de carne solo contabilizamos 18 jabalíes, que no está nada mal, pero sabiendo lo que veíamos esperábamos más.

Al menos de uno de los jabalíes que vimos pasar sin disparar, nos contaron la historia de dicho animal, pues la historia comenzaba por la mañana, cuando avisábamos al montero que el año anterior nos tocó ese mismo puesto, y que tras pasar los perreros por debajo nos salió una cochina a la que soltamos los tres disparos, pero tras vaciar el cargador giramos la cabeza al otro lado y divisábamos al gran jabalí que la acompañaba.

El aviso que dimos al cazador fue bueno, pero solo le faltó un detalle por recordar, y es que os cuento, la llegada de los perros por debajo hizo saltar a un jabalí que entro perfecto al montero, y este viendo que tenía pinta de escudero y que sonaba algo más grande, y tras recordad mi advertencia lo dejo pasar, agarrando con fuerza el rifle mientras apuntaba esperando la salida del gran jabalí como le indique que me hizo, pero se quedó sin escudero ni jabalí grande, nada paso. Y es que se olvidó de un detalle, que yo gire la cabeza en el extremo opuesto, y mientras esperaba al jabalí grande tras el escudero el cazador del puesto contiguo observaba como un inmenso jabalí pasaba por la espalda de su compañero sin que se diese cuenta.

Esto es solo una historia más de cómo estos viejos jabalíes se saben el cuento muy bien y somos nosotros los que a veces olvidamos por que llegan a viejos.

Solo nos queda despedirnos de vosotros por hoy, y con la lección aprendida esperamos probar suerte con otro viejo jabalí en la montería de este sábado en Villasbuenas con Monterías en Extremadura, nos vemos de montería amigos.

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